Era un día soleado, como lo es casi todos los días del año en Arequipa. Raquel había llegado a esta ciudad a principios de la semana, había resuelto todo lo que vino a hacer y ya con la agenda cubierta le quedaban un par de días libres que pensaba gastar encontrándose con un par de amigos, saliendo a comer y descansando. Era medio día y el sol estaba insoportable, debía esperar al menos una hora para poder salir de la casa. En la cocina estaban preparando el almuerzo y el olor de la comida le causaba una ligera ardencia estomacal por hambre y Raquel noto que tenia la boca hecha agua, no había comido nada desde el almuerzo del día anterior.
Hace un par de meses había cumplido 28 años, a veces tenía la impresión que el tiempo estaba pasando cada vez más de prisa, en Lima ahora que había cambiado de trabajo, no solo el sueldo había aumentado sino también las horas de trabajo.
Tres años después.....
Todo el mundo seguía diciendo que se veía tan joven... Raquel muchas veces había bromeado sobre su edad, pero la verdad es que cada día frente al espejo es más difícil dejar de notar las líneas que se van quedando alrededor de sus ojos, esa pequeña línea sobre sus labios que sólo aparecía después de muchas risas ahora ha dejado de desaparecer después de dormir. Yo la miraba desde la cama, la miraba contemplarse, analizarse y juzgarse apoyada en el tablero del baño. Yo podía ver directo a los ojos de su imagen reflejada en el espejo, cansada, triste.
Habían pasado muchos años desde la última vez que la abracé y le desee suerte y felicidad lejos de mi. La vida nos ha vuelto a reunir y como sí fuera un fantasma puedo sentir toda su melancolía entrar en mi, y es dulce amargo por que reconozco el perfume que usa como propio, por que he sido muy feliz sin ella pero se que me ha hecho mucha falta.
La miro meterse en la cama conmigo, abrazarme bajo las sábanas y acariciar mi espalda y me duele por que que cada vez que me toca puedo sentir el color tóxico de sus ojos tatuándose en mi piel. Tengo miedo, pero su respiración me tranquiliza, seguro ella tiene un plan y no hay nada que temer. La rodeo con mis brazos como sí quisiera protegerla de alguna tormenta de verano de esas que hay en la sierra del país, se hace chiquita y se acurruca en mi, dejándose cuidar. No quiero que el tiempo siga pasando, ojalá el mundo se terminase en este momento, tengo un nudo en la garganta con todo lo que debería decirle pero no se cómo hacerlo, se que sí lo intento voy a decir cosas sin sentido.
Estoy lleno de espinas y ella de fantasmas. Yo se que lastimo sin querer, pero ella duele de una forma que no puedo explicar.
Tres años después.....
Todo el mundo seguía diciendo que se veía tan joven... Raquel muchas veces había bromeado sobre su edad, pero la verdad es que cada día frente al espejo es más difícil dejar de notar las líneas que se van quedando alrededor de sus ojos, esa pequeña línea sobre sus labios que sólo aparecía después de muchas risas ahora ha dejado de desaparecer después de dormir. Yo la miraba desde la cama, la miraba contemplarse, analizarse y juzgarse apoyada en el tablero del baño. Yo podía ver directo a los ojos de su imagen reflejada en el espejo, cansada, triste.
Habían pasado muchos años desde la última vez que la abracé y le desee suerte y felicidad lejos de mi. La vida nos ha vuelto a reunir y como sí fuera un fantasma puedo sentir toda su melancolía entrar en mi, y es dulce amargo por que reconozco el perfume que usa como propio, por que he sido muy feliz sin ella pero se que me ha hecho mucha falta.
La miro meterse en la cama conmigo, abrazarme bajo las sábanas y acariciar mi espalda y me duele por que que cada vez que me toca puedo sentir el color tóxico de sus ojos tatuándose en mi piel. Tengo miedo, pero su respiración me tranquiliza, seguro ella tiene un plan y no hay nada que temer. La rodeo con mis brazos como sí quisiera protegerla de alguna tormenta de verano de esas que hay en la sierra del país, se hace chiquita y se acurruca en mi, dejándose cuidar. No quiero que el tiempo siga pasando, ojalá el mundo se terminase en este momento, tengo un nudo en la garganta con todo lo que debería decirle pero no se cómo hacerlo, se que sí lo intento voy a decir cosas sin sentido.
Estoy lleno de espinas y ella de fantasmas. Yo se que lastimo sin querer, pero ella duele de una forma que no puedo explicar.
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