
-¿Qué fué eso? -Le pregunté, inocente, sin saber.
-Lo que pasa es que yo hago mucho deporte y la bicicleta, a veces cuando hago mis pinturas...cuando clavo los bastidores, yo soy un poco torpe... -Me decia nerviosa, superponiendo palabras.
-Mira- Me dijiste, te quitaste el reloj que llevas en el otro brazo y me distraje de tus cicatrices, me llene de ilusión mirando 2 lineas y una estrella, tu mapa, el retrato que llevas del sitio donde caiste y al que tienes que llegar... y se parece tanto al mio.
Yo habia olvidado por completo aquel paisaje, olvidado es un decir... no lo olvide, realmente sólo no lo recordaba.
Esa noche en mi cama, mientras pensaba en mi propio lugar para morir, entendí tu tatuaje y tus marcas de cortadas... pero por sobre todo admiré la brillante idea que tuviste al no tatuarte sobre las cicatrices, por que hubieras podido modificar, sin darte cuenta, el paisaje que buscas recordar.
Son solo lineas... en ambos casos... pero cuanto significan, ¿no?
Esa noche me senti ingenua, ¿cómo no pude darme cuenta de que te inflingias dolor?, esa noche me senti bien de haber sido ingenua, sino jamás te hubiera preguntado y no habrias traido a mi vida, otra vez, a mi propio principito.