19 mayo, 2013

Otra vez abril

Me sumergí en tu río y deje que el agua fresca de tu selva se llevará las costras que se habían formado en mi cuerpo.
Recosté mi cabeza sobre el agua y tus corrientes peinaron mi pelo que creció largó entre tus manos.
Pero la brisa de tus costas también tenía sal y me quema las heridas, me hace arder los ojos.
Tropiezo.
Me embarro en tu fango.
Necesito descansar.
Tu  lluvia tibia me abriga, me lava, me anima.