04 febrero, 2008

UN HOMBRE SIN ATRIBUTOS Y SIN DIENTES.

Érase una vez una anciano que tomó veneno. Puntos sucesivos.
En la espesa soledad de una cama dura,
no hay luz, no música,
ningún ruido extraño viene de la calle
y no habrá perros ladrando en la distancia.
Se acabó. Así empiezan todos los poetas.
Vamos a lo que de verdad me atañe:
Un puñado de recuerdos de tiempos más felices,
arar la tierra es importante
podría ser importante el aprendizaje de una lengua extranjera
y vivir en un pent house con gran vista.
No he hecho más que caminar
sin intentar siquiera
sentirme preocupado por mi panza de mierda
panza de pedos.
Me costará mucho trabajo
Dejar mis heces en cualquier baño,
corro el riesgo entonces de morir por disentería
si me aventuro en un viaje que dure semanas.
Adolescente rocanrolero
con examen de próstata cada seis meses
y no soy Keith Richards.
Ir a la tienda de discos y preferir
The Platters antes que Blur,
Willy Colón antes que Ministry,
decisión difícil de tomar, qué le voy a hacer.
Mis hijos ven en mí a su superhéroe favorito
pero mis huesos están cansados
de tanto apretar el acelerador
(en sentido metafórico, por supuesto).
Aún no he aprendido a mover un auto.
Siento llegar la brisa,
Hay demasiada entre un 2600 y un play
Y se acerca el tiempo del bastón y del sombrero, vaquero.
Mi vida la dejé entre Bosa y Federmán.
Nos veremos por ahí.
Viejo y gastado.
Impotente y maricón.

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