Me sumergí en tu río y deje que el agua fresca de tu selva se llevará las costras que se habían formado en mi cuerpo.
Recosté mi cabeza sobre el agua y tus corrientes peinaron mi pelo que creció largó entre tus manos.
Pero la brisa de tus costas también tenía sal y me quema las heridas, me hace arder los ojos.
Tropiezo.
Me embarro en tu fango.
Necesito descansar.
Tu lluvia tibia me abriga, me lava, me anima.
Recosté mi cabeza sobre el agua y tus corrientes peinaron mi pelo que creció largó entre tus manos.
Pero la brisa de tus costas también tenía sal y me quema las heridas, me hace arder los ojos.
Tropiezo.
Me embarro en tu fango.
Necesito descansar.
Tu lluvia tibia me abriga, me lava, me anima.
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